El aumento salarial: ¿Mejorará la calidad de vida de la clase trabajadora?

María De León

El pasado 14 de julio, el presidente Luis Abinader junto a un comité anunció, con bombos y platillos, un aumento histórico en los salarios mínimos de los trabajadores y trabajadoras pertenecientes al sector empresarial no sectorizado del país. No sectorizado para el caso de la República Dominicana corresponde a la mayoría de las empresas, excepto las que pertenecen a un grupo o sector específico como turismo, zonas francas, bares y restaurantes.

Este logro histórico, como fue catalogado por el presidente, ya comienza siendo discriminatorio, pues no incluye a trabajadores y trabajadoras de esos sectores con salarios mínimos paupérrimos, cercanos a los RD$10,730. Tampoco incluye a los alrededor de 600 mil trabajadores y trabajadoras del sector público con salarios mínimos. 

Hay varios puntos importantes a analizar de este hecho que, según el Gobierno, pretende “mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras del país”: 1) Es un acuerdo entre cúpulas; 2) Es un aumento que no alcanza ni para cubrir la canasta básica; 3) existen trampas del empresariado para aumentar la explotación. A continuación, ampliamos al respecto:

Punto 1: Un acuerdo entre cúpulas 

¿Quiénes estuvieron presentes en la mesa de negociación? Fue un acuerdo tripartito lastimero, compuesto por la oligarquía nacional, un Estado garante de los derechos de esta oligarquía y la burocracia sindical.

Del lado del sector empresarial estuvieron: Pedro Brache, del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP); Celso Juan Marranzini, de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD); William Matías, de la Confederación Patronal de República Dominicana (COPARDOM); Luis Miura, de la Confederación Dominicana de las Micros, Pequeñas y Medianas Empresas (Codopyme) y Jennifer Troncoso, de la Organización Nacional de Empresas Comerciales (ONEC), entre otros. Por el lado del Sector Gobierno estuvieron: el presidente la República, Luis Abinader; el Ministro de Trabajo, Luis Miguel de Camps; el Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, entre otros. 

La tercera parte del acuerdo estuvo conformada por Rafael“Pepe”Abreu, de la Confederación Nacional de Unidad Sindical; Jacobo Ramos, de la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos y Gabriel del Río, de la Confederación Nacional Autónoma Sindical Clasista. Son los mismos que, en marzo de este año, mediante el decreto 185-21 fueron beneficiados con “pensiones solidarias” de hasta RD$75,000 mensuales, mientras, con el nuevo aumento, el salario más alto de la clase trabajadora solo representará el 28% de éstas y mientras los cañeros siguen abogando por salarios y pensiones dignas, después de haber trabajado por décadas para enriquecer el complejo azucarero dominicano y al Estado burgués. Fueron estos burócratas sindicales los mismos que arremetieron en junio de este año contra el derecho a huelga del gremio médico. Si bien no cuestionamos que se otorguen pensiones dignas a trabajadores y trabajadoras, demandamos transparencia sobre las cotizaciones y criterios para la asignación de dichas pensiones y sí cuestionamos el rol de esa dirigencia en contra de la clase que debería representar. 

Punto 2: un aumento que no cubre ni la canasta básica

Conforme a la Resolución 01-2021 del 14 de julio, donde se establecen los incrementos salariales, amparados en la Ley 187-17 sobre la Reclasificación Empresarial en la República Dominicana, la pregunta es: ¿Implica este aumento salarial una mejoría en la calidad de vida de la clase trabajadora? Veamos:

  1. El aumento para las microempresas. Son las empresas con 1 a 10 trabajadores y con ventas totales anuales de hasta RD$8 millones. Con la medida, el nuevo salario se ubicaría en RD$11,900. En la actualidad, estos pequeños negocios pagan de RD$7,622 hasta RD$10,730 a sus trabajadores, por lo que el incremento sería de 11%, igual a unos RD$1,170. Considerando que la Canasta Básica nacional, a junio de 2021, según las informaciones del Banco Central de la República, alcanza los RD$38,419, este aumento salarial solo cubriría el 31% de estos bienes y servicios mínimos necesarios para la subsistencia y reproducción de la vida. 
  2. El aumento para las empresas pequeñas, compuestas de 11 a 50 trabajadores, con ventas brutas de hasta RD$54 millones, sería cercano a un 20%, equivalente a RD$2,170, partiendo de RD$10,730 para situarse en RD$12,900. Igualmente, comparado con el costo de la canasta básica, este solo cubre el 33.6%, es decir, se sigue planteando una vida de subsistencia. 
  3. El aumento para las empresas consideradas medianas, conformadas por un total de 51 a 150 trabajadores y ventas anuales de hasta RD$202 millones, sería de un 59%, el mayor de todos. Al pasar de salarios actuales de RD$12,107 a RD$19,250, lo que se traduce en un incremento de RD$7,143, pero que solo estaría cubriendo cerca del 50% de lo necesario para vivir.
  4. En las empresas denominadas grandes, con más de 150 trabajadores y ventas anuales mayores a los RD$202 millones, el incremento sería de un 19% para alcanzar hasta enero 2022, un salario de RD$21,000, que alcanzaría para cubrir apenas el 55% de la canasta básica.

En términos de distribución de empleos, conforme a las informaciones oficiales publicadas por la Tesorería de la Seguridad Social en su informe Panorama laboral dominicano, a mayo de 2021: un 12%, alrededor de 268,755, se concentra en las microempresas; un 15% (327,349) en las empresas pequeñas; 11% (232,105) en las Medianas y 62% (1,335,958) en las grandes. 

Asimismo, de los datos publicados en este mismo informe, se extrae que alrededor del 50% de los trabajadores y trabajadoras no perciben un salario superior a los RD$17,610, porcentaje que se incrementa a un 84% cuando el tope salarial es de RD$30,000. Un promedio de 7 de cada 10 trabajadores y trabajadoras pertenecen a los Quintiles 1 y 2, conforme a las subdivisiones de la población dominicana por nivel de ingresos. En otras palabras, la gran mayoría de las personas asalariadas no pueden cubrir la mitad de los bienes y servicios considerados básicos: alimentación, agua, electricidad, alojamiento (alquiler de una casa), servicios, salud, recreación, entre otros. 

A continuación, una tabla con cálculos más estrictos que resume el aumento por tipo de empresa y el porcentaje que cubriría el nuevo salario mínimo de la canasta básica. En todos los casos, se sigue subsistiendo a medias, nunca cubriendo la totalidad de los bienes y servicios mínimamente necesarios, como si la vida de los trabajadores y trabajadoras, quienes crean riquezas, fuera por partes. Si bien el incremento promedio es mayor a la inflación registrada en los 6 meses del año, esto no indica que en términos reales (la adquisición de bienes y servicios reales), los trabajadores y trabajadoras percibirán mejores condiciones o adquirirán mayores bienes.

Punto 3: las trampas del empresariado y las reclasificaciones de empresas 

Queda claro que este hecho considerado de “histórico” por los patrones, burócratas y el gobierno burgués encabezado por Abinader, no representa mejoría sustancial en la calidad de vida de los trabajadores. Si la clase trabajadora no se organiza, formando unidades, sindicatos clasistas, vigilantes y exigentes de sus derechos, las condiciones de reclasificación de la Ley 187-17 podrá suponer la aplicación de contramedidas por parte del sector empresarial, llevando a la agudización de la explotación de la clase trabajadora a través de despidos masivos y aumento de la carga laboral. 

Un ejemplo de esas medidas, anunciadas ya por algunos empresarios, son las suspensiones sin reconocimiento de derechos y los despidos masivos sin justificación. Esto con miras a lograr reclasificarse como una empresa en categoría menor y aplicar un aumento salarial más bajo. Por ejemplo, una empresa mediana, donde se avecina el mayor aumento, puede despedir a sus trabajadores, lo que justificaría la reducción de su nómina y clasificarse como pequeña, por lo que ya no pasaría a pagar RD$19,250, sino RD$12,900, lo que implica un incremento irrisorio para sus trabajadores de apenas RD$700. Igual caso, puede replicarse en una empresa considerada grande. Por decisión administrativa (y fue vista con las medidas de suspensiones inhumanas y la aguda explotación laboral durante los meses más críticos de la pandemia) puede despedir cerca de 1 a 10 trabajadores, cayendo en la clasificación de mediana, por lo que su salario mínimo ya no ascendería a RD$21,000, sino a RD$19,250, es decir, solo un aumento de RD$1,640 o un 9%.

Para finalizar, estamos de acuerdo con un incremento en el salario real de los trabajadores y trabajadoras que ganan el salario mínimo. Un aumento que garantice una vida digna, que no repercuta en la generación de mayor pobreza, pluriempleo, estrés, violencia familiar, dependencia de créditos a tasas de interés altas, buscando cómo llegar a fin de mes.  Una de las tareas pendientes del movimiento social dominicano es la autoorganización de la clase trabajadora no sectorizada y sectorizada, donde se exijan medidas de equidad y dignidad para todos y todas, en cuanto a salarios, pensiones, condiciones laborales, jornadas laborales, representación en las mesas de negociaciones y en las políticas públicas que impactan en nuestra clase.

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