Enrique Pérez y Pérez: ¡ni perdón ni olvido!

Emmanuel Santos

Con la muerte el 7 de enero de 2021 del general genocida Enrique Pérez y Pérez, el terrorismo de Estado en la República Dominicana sigue impune. Pérez y Pérez, fundador del grupo paramilitar de la Banda Colorá, nunca rindió cuentas por sus despiadados crímenes durante la dictadura de los doce años de Joaquín Balaguer (1966-1978). Para indignación de las familias de las víctimas y los sobrevivientes, el gobierno de Luis Abinader, a través de su Ministerio de la Defensa, emitió un comunicado lamentando el fallecimiento de Pérez y Pérez, destacando sus cargos en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, y elogiando su “exitoso legado militar”. Una infamia más.

Pérez y Pérez también se lleva a la tumba información, nombres y detalles claves que podrían haber ayudado a esclarecer muchos de los crímenes del balaguerato, desde la desaparición de presos políticos hasta el asesinato del periodista y militante comunista Orlando Martínez Howley y la ejecución a quemarropa en 1973 del líder de la Revolución de Abril y la guerrilla anti-balaguerista de Caracoles, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

El Frente Democrático Anticomunista y Antiterrorista, conocido popularmente como la Banda Colorá, fue una organización anti-comunista y rompe-huelgas. Su accionar represivo dejó a su paso un legado de sangre. El terrorismo de Estado en el contexto de la llamada Guerra Fría cegó la vida de miles de personas, ensañándose con una joven y valiosa generación de luchadores de izquierda que militaban en las filas del Movimiento Popular Dominicano (MPD), el Movimiento 14 de Junio (1J4), el Partido Comunista Dominicano (PCD), activistas estudiantiles, obreros y populares.

Entre los crímenes más sonados de los doce años de Balaguer están los asesinatos de Sagrario Elcira Díaz Santiago, Amaury Germán Aristy , Henry Segarra, Orlando Mazara, Amin Abel Hasbún, Orlando Martínez, Mamá Tingó, Flavio Suero, Gregorio García Castro, Plinio Díaz Vargas, Guido Gil y Abraham Rodríguez. Una lista exhaustiva llenaría muchas páginas, se estiman entre tres y seis mil muertos, una gran cantidad de ellos desaparecidos forzosamente.

A la cabeza de la Banda Colorá estaba el siniestro Ramón Pérez Martínez (alias Macorís), premiado por Balaguer luego de su retorno al poder (1986-1996). En ese entonces, Balaguer coloco a Macorís al frente de la Compañía Eléctrica Dominicana (CDE) quien, a base del uso de la violencia gansteril, aplastó al combativo Sindicato de los Trabajadores de la Corporación Dominicana de Electricidad (SITRACODE). Durante esa segunda etapa de gobierno derechista, el general Pérez y Pérez conformaba parte del anillo presidencial de Balaguer.

La contrarrevolución balaguerista

Enrique Pérez y Pérez fue uno de los principales verdugos al servicio de la caverna conservadora y del gran capital local y extranjero. Era parte del grupo de generales de “horca y cuchillo” que en la década de los 70 sembraron el miedo en la población a través de la aniquilación física de periodistas independientes, estudiantes, sindicalistas, militantes de base y lideres de la izquierda  así como simpatizantes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que en aquel entonces era una  organización de masas y el partido mas grande de la oposición. Miles fueron a parar a las cárceles del régimen como presos políticos.

Luego de la derrota de la revolución de abril de 1965, las tropas de ocupación yanki instalaron al gobierno títere de Balaguer, antiguo alto funcionario de la dictadura trujillista. Asesorado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Grupo Consultivo de Asistencia Militar (MAAG), el regimen balaguerista se dio a la tarea de recomponer el Ejército dominicano establecido por los yankis durante la primera ocupacion militar (1916-1924). Ese ejército era uno de los pilares de la tiranía trujilista y tras la revolución del ’65, sufrió una división interna.

Desde 1966, en el más íntimo entorno criminal balaguerista estaba Enrique Pérez y Pérez, quien ya se había destacado en el bando pro-yanki en el 1965 como represor en la “Operación Limpieza” de la junta militar del General Imbert Barreras. Los doce años  de Balaguer se caracterizaron además por una corrupción sin limites, la rehabilitación del trujillismo, la apertura del país a multinacionales mineras como la Falconbridge o el emporio azucarero Gulf + Western.

Balaguer colaboraba con la dictadura duvalierista en la persecución de exiliados politicos haitianos en suelo dominicano. El balaguerato también le abrió las puertas a la derecha transnacional, como los grupos terroristas anti-castristas Omega 7. No es coincidencia que el general Enrique Pérez y Pérez fungiera como uno de los delegados dominicanos de esa organización del exilio fascista cubano.

A diferencia de otros países en el hemisferio, en la República Dominicana hasta la fecha no se han castigado los crímenes de las dictaduras trujillista y balaguerista. Los partidos tradicionales que en su momento tuvieron la oportunidad de llevar a los genocidas a la justicia, como el PRD y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se negaron a hacerlo. Plenamente adaptados al régimen burgués, fueron cómplices de mantener la impunidad, y llegaron al extremo de declarar en 1997 a Balaguer “padre de la democracia”. En el caso del PLD, el oportunismo, la sed de poder, su derechización, los llevó a pactar alianzas con Balaguer sin importarles la sangre derramada durante los macabros doce años que vivió la sociedad dominicana.

Seguimos exigiendo una Comisión de la Verdad que se encargue de investigar los crímenes del terrorismo de Estado para que haya justicia y reparación. En este año que apenas comienza es tarea esencial rescatar la memoria histórica de nuestro pueblo. La mejor manera de honrar nuestros mártires es exigiendo justicia, combatiendo y denunciando la represión policial en los barrios y el imperialismo yanki. Arreciar la lucha por la transformación social y para concretar las tareas inconclusas de la revolución de abril.

¡Ni perdón ni olvido para Joaquín Balaguer, Enrique Pérez y Pérez y los calíes trujillistas y asesinos balagueristas que andan por las calles como chivos sueltos!

2 comentarios en “Enrique Pérez y Pérez: ¡ni perdón ni olvido!

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