Elecciones municipales: Se hundió el PLD

Movimiento Socialista de los Trabajadores

Se confirmó el desastre electoral para el gobierno de Danilo Medina. Las elecciones municipales extraordinarias del 15 de marzo le propinaron una dura derrota y allanan el camino para la salida del poder de la corporación morada. El PRM salió favorecido por un voto de rechazo al gobierno, más que de adhesión política a su programa o a sus candidaturas, ganando en la mayoría de los municipios de mayor población como el Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Santo Domingo Oeste, Los Alcarrizos, Puerto Plata, San Francisco de Macorís, Baní, La Vega, Azua y Pedro Brand. El PLD ganó en Santiago, Santo Domingo Norte, Montecristi y Moca. En total, el PRM sacó un 43,2% del voto nacional y el PLD un 40,6%. El PLD tenía al llegar a la elección 107 de las 158 alcaldías del país, esa cifra caerá a menos de 70, y lo que es más significativo es que el PRM ganó 21 de las 32 capitales de provincia, el PLD solo 8.

El resultado es parcial dos días después de la elección debido a un nuevo fallo masivo de los escáneres empleados por la JCE, pero difícilmente habrá variaciones importantes cuando se terminen de contar los votos. Aunque pudiera parecer que no es una derrota demasiado estrepitosa, el resultado de las elecciones municipales va a reforzar la tendencia a un voto de rechazo y al estancamiento del candidato presidencial oficial, cuya derrota en primera vuelta luce probable.

En el último año el intento reeleccionista de Danilo Medina fue derrotado, la lucha interna de facciones del PLD se agudizó, culminando en la división del partido. En ese marco de debilitamiento, el gobierno intentó aplicar un fraude masivo en las elecciones del 16 de febrero, pero el intento colapsó, lo cual llevó a la suspensión de las elecciones y a enormes protestas populares. Esa sucesión de fracasos y derrotas selló la suerte del gobierno y alimentado un masivo voto de repudio, capitalizado por el PRM. Otras luchas que sentaron precedentes fueron la Marcha Verde contra la corrupción y la impunidad en 2017 y 2018, las grandes huelgas regionales en El Cibao, las movilizaciones de docentes y médicos en defensa de sus derechos, las peleas en defensa del ambiente ante la megaminería y la hotelería transnacional en zonas protegidas, entre otras.

Quedó en la marginalidad el proyecto de Leonel Fernández y un sector del PLD que se recicló en la FP, aliados al PRSC y la extrema derecha de la FNP, entre otras organizaciones.

Una democracia burguesa enferma

Aunque el gobierno y los partidos tradicionales intenten presentar la elección municipal del 15 de marzo como una “vuelta a la normalidad”, y se apresten a celebrar la “fiesta democrática”, debemos alertar que se trata de un discurso encubridor. La organización Participación Ciudadana documentó la tradicional compra de votos en al menos 19% de los centros electorales; a ello se sumó la práctica del proselitismo político en 38% de los centros electorales. En esos centros se constató que el PLD realizaba proselitismo en el 90% de ellos y el PRM en el 77%. Candidatos de partidos minoritarios en algunos municipios del interior denunciaron que sus votos fueron adjudicados a los partidos mayoritarios.

A un mes de la elección fallida del 16 de febrero, que implicó la pérdida de miles de millones de pesos, aún no existe una investigación sobre lo ocurrido. La OEA ha encubierto a los responsables. Debemos seguir exigiendo que una comisión independiente investigue los hechos y determine responsabilidades, así como la renuncia de la JCE.

Además de ello debemos seguir luchando en defensa de nuestros derechos democráticos. La ley electoral proscribe a las organizaciones populares y obreras del terreno electoral, al imponer exigencias cuyo cumplimiento supone disponer de millones de pesos. Es una democracia para ricos. También debemos seguir luchando para garantizar el derecho al voto a miles de dominicanos afectados por las políticas desnacionalizadoras y racistas del Estado.

No hubo opción electoral para el pueblo trabajador

Imagen: “No votes”, Banksy

La centroizquierda de Alianza País hizo de la consigna de “gobierno honesto” el eje de su discurso. La poca diferenciación política en el campo opositor se reflejó también en la declaración suscrita por quince partidos opositores el 13 de marzo, llamando a “(convertir) los cacerolazos en votazos”. Desde Alianza País y el Frente Amplio en la centroizquierda hasta la FNP y el PQDC en la extrema derecha, pasando por el PRM, FP y el PRSC, suscribieron el “Protocolo de Lineamientos Básicos para la Defensa Común del Voto” en el que llamaron a votar a favor de “las transformaciones políticas y sociales que hoy más que nunca requiere nuestro país”. Sin menospreciar que Alianza País y el Frente Amplio han postulado candidaturas de activistas y luchadores sociales, no compartimos ni su política de alianzas con partidos tradicionales como el PRM, por ejemplo a nivel de senadurías, pues son partidos corresponsables de la situación actual del país, mucho menos estamos de acuerdo con declaraciones políticas unitarias con la extrema derecha en la que reivindican una perspectiva compartida sobre “las transformaciones políticas y sociales… que requiere nuestro país”.

Para el activismo y la militancia socialista, feminista, antirracista y ambientalista está claro que las transformaciones políticas, económicas y sociales que perseguimos no son las mismas que persiguen los partidos tradicionales corruptos, entreguistas, corruptos, depredadores y machistas. Debido a que ningún partido presentó un programa con reivindicaciones democráticas mínimas como la defensa de salarios dignos y de la libertad sindical, de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT, o antirracistas, decidimos votar nulo. Entendemos que es importante seguir propiciando la unidad de acción de todo el activismo obrero y popular que, más allá de haber votado por alguna de las opciones opositoras, está dispuesto a seguir impulsando la movilización en pos de estos objetivos. Pero más allá de esta coyuntura es necesaria una perspectiva estratégica, por eso llamamos a ese activismo a construir una alternativa política independiente de los sectores explotados y oprimidos de la República Dominicana.

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