Panamá: Siguen las protestas contra el ajuste

Virgilio Araúz*

15/7/2022. Panamá tiene 15 días de paro de docentes a nivel nacional, y manifestaciones diarias de las principales fuerzas sindicales, agrupadas en «La alianza pueblo unido por la vida» y «Alianza nacional por los derechos del pueblo» (Anadepo). En la primera se destaca el sindicato más fuerte del país, SUNTRACS, de la construcción, y la Asociación de Profesores de la República de Panamá, centrales obreras como CONUSI, Convergencia Sindical, Central Nacional de Trabajadores, federaciones y sindicatos independientes. En Anadepo destaca la importante Asociación de Educadores de Veraguas y otros gremios docentes, federaciones sindicales como FUCLAT, y otros grupos populares. Participan, además de éstos agrupamientos, los pueblos originarios, como los Gnobe Bugle, quienes han sido un factor importante en los cortes de calles hacia la provincia limítrofe con Costa Rica, conexión por vía terrestre con el resto de Centroamérica. También participan sectores sindicales independientes como la Asociación de Empleados de la Caja de Seguro Social, pobladores agrupados en la Coordinadora Victoriano Lorenzo, e independientes, ya que se han integrado a las movilizaciones vastos sectores de la población que no son parte de las organizaciones existentes.

Todo ese conglomerado de organizaciones ha imposibilitado que el gobierno del partido PRD, que fundó Omar Torrijos, haya podido contener las movilizaciones.

El plan del imperialismo yanqui, FMI, Banco Mundial y la burguesía es lo que enfrenta la clase trabajadora y el pueblo

El gobierno de Cortizo-PRD-torrijista, ha venido entregando cada vez más el país a las multinacionales. Casi todos los proyectos económicos tienen que ver con zonas especiales como la Panamá-Pacifico o la llamada «Ciudad del Saber», ambas construidas en áreas recuperadas por la lucha antimperialista, junto al canal, y que eran bases militares yanquis acantonadas en lo que era la zona del canal.

Hasta en medio de la pandemia, el gobierno de Cortizo impuso acuerdos con el imperialismo, estableciendo bases militares disfrazadas de lucha contra el narcotráfico y de atención de migrantes, y también hizo otra ley para favorecer a multinacionales que realicen manufacturas en el país, con legislación laboral y de migración especial, y exonerada de impuestos.

Todos estos proyectos de venta y alquiler del país se venden con el cuento de crear empleo. Otra farsa más, no sólo del gobierno, sino del régimen impuesto tras la invasión imperialista en 1989. A esa política se sumó toda la burguesía y todos sus partidos.

Lo que han acentuado es la existencia de dos países. Uno de la opulencia que muestran, como del crecimiento sobre el 8% en promedio de los 10 años previos a la pandemia, y el otro país, de un desempleo antes de pandemia de más del 10% y de una informalidad de más de 40% según cifras oficiales (cifras que no incluyen al campesinado pobre, con producción de subsistencia, cuyos ingresos están muy por debajo del salario mínimo). Desempleo que hoy, en la juventud, y peor en las mujeres, asciende al 30%.

Es el país considerado por organismos internacionales como el sexto más desigual del mundo, pero al que le niegan donaciones por considerarlo de nivel medio, de acuerdo a su PIB.

El imperialismo yanqui y la burguesía insisten en el plan, para lo cual han aprovechado la pandemia, y ahora la invasión de Putin-Rusia a Ucrania, para hacer el ajuste en la empresa privada, con legislaciones antiobreras del gobierno, que ha permitido a las empresas despidos con figuras de «mutuo acuerdo» y otras, haciendo el ajuste que estaban deseando desde hace décadas. Se trata de la política neoliberal de hacer pagar su crisis capitalista a la clase trabajadora y el pueblo.

Toda la aplicación del plan es acompañado de niveles de corrupción históricos, que en los últimos 15 años sobrepasan los 15,000 millones de dólares robados por gobiernos de todos los partidos al erario público.

Esa política es la que enfrenta hoy la clase trabajadora y sectores populares en lucha.

El gobierno cede, pero no lo que exige el movimiento obrero y popular

El gobierno ha venido cediendo en algunas cosas. Al inicio de la lucha hizo una rebaja al precio de la gasolina de 0.25 y 0.28 de dólar, del precio de casi 6 dólares el galón. Ahora, al recrudecer las luchas y tener casi todo el país paralizado, rebaja a 3.95 dólares el galón y congela 10 productos de la canasta básica de alimentos. A ello agrega un ajuste del 10% a la planilla estatal y contención del gasto, sobretodo en viajes y viáticos.

El comunicado de Propuesta Socialista (UIT-CI), interpretando las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo, plantea las demandas:

«Gasolina a 3.00 dólares

Rebaja y congelación de toda la canasta básica.

Alto a la mafia farmacéutica: Rebaja y congelación de medicamentos y abastecimiento a 100% de las farmacias de la Caja de Seguro Social y de los centros de salud pública.

“Una sola mesa una sola lucha”. Que el gobierno no nos divida decidiendo con quién negocia: Un solo equipo negociador». Agrega el comunicado respondiendo al ajuste de la planilla estatal:

«No aceptamos que trabajadores y trabajadoras estatales sean chivos expiatorios como plantean los gremios empresariales, canales de TV y La Prensa, partidos tradicionales y falsos independientes, en campaña electoral, auspiciados por MOVIN-Motta-empresarios y bufetes de abogados, ante la crisis de los partidos tradicionales».

Propuesta Socialista, denuncia la intención del gobierno:

«Lo que pretende hacer el gobierno es aplicar el plan del FMI y el Banco Mundial de despidos masivos de más de 20,000 trabajadores y trabajadoras estatales, como parte del plan de privatización de toda participación del Estado en la economía. Eso incluye la Caja de Seguro Social, la salud y educación. El discurso empresarial y de partidos y falsos independientes como Juan Diego Vásquez, el sionista y proyanqui Edison Broce, Lombana y el cantante–compositor, ha sido contra la planilla estatal, disfrazando el discurso contra el clientelismo que lo ponen como la causa de todos los males, cuando éste forma parte del sistema que ellos llaman democrático (con hambre y desempleo)».

Concluye el comunicado:

«La crisis capitalista es producto de la explotación de empresas multinacionales y nacionales, la opresión imperialista a través de planes del FMI y el Banco Mundial, y que quieren mantener sus márgenes de ganancias  y que le paguemos una deuda que pagamos y pagamos y sigue creciendo, y que ha financiado conscientemente la corrupción a gobiernos a SU servicio.

La clase trabajadora y el pueblo no debemos pagar la crisis: que empresas multinacionales y nacionales paguen todos los impuestos, no a la evasión, impuesto de emergencia a empresas multinacionales y nacionales, no al pago de deuda que financió la corrupción».

En otros comunicados y en su periódico, Propuesta Socialista ha planteado que ante la intransigencia gubernamental hay que seguir la lucha. Y también ha planteado, que la salida de fondo es la lucha por un gobierno de la clase trabajadora y el pueblo, que le dé vuelta a la tortilla, acabando con la explotación y opresión imperialista, su deuda externa y que impulse el pleno empleo digno, educación, salud y seguridad gratuita y de calidad, etc.

*Dirigente de Propuesta Socialista de Panamá (UIT-CI)

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