La Policía Nacional sigue asesinando física y moralmente a los luchadores populares

Fiodor Morán

La Policía Nacional ha sido históricamente un cuerpo represivo. Para amedrentar a la población y aplastar las luchas populares, para eso fue creada por Trujillo el 2 de marzo de 1936. Desde entonces ha causado estragos en la población pobre del país, golpeando, apresando, aplicando políticas racistas, torturando, realizando montajes y asesinando a miembros de la oposición política y dirigentes populares.

Durante los 12 años del funesto régimen balaguerista, este cuerpo compuesto por civiles armados sembró el terror en la población y eliminó a los individuos que el gobierno consideraba un peligro para el sistema. Más recientemente el Movimiento Popular Dominicano (MPD) siguió siendo objeto de asesinatos selectivos, como en el caso de Jesús Diplan Martínez, el 28 de septiembre de 1990. Otra víctima mortal fue Alfredo Gómez (Yito), el 12 de octubre de 2010, quien cayó abatido en la comunidad de Canaca La Reyna, perteneciente al mismo Licey que vio nacer a Chu Diplan.

El municipio de Navarrete ha visto caer a varios jóvenes luchadores asesinados por la policía, algunos en incidentes confusos, podemos citar a Elvin Amable Rodríguez (Ony), también miembro del FALPO, y su compañero de estudios Osvaldo Torres (Fury); Junior Rafael Espinal, Sócrates García Padilla, José Alfredo Mendoza y Gabriel Luciano Guzmán. Previamente fue asesinado Wilson Gómez, cuyo cadáver fue encontrado en Las Carmelitas, en la autopista Santiago-Licey. Y a esto hay que sumar el asesinato en San Francisco de Macorís de Vladimir Baldera a manos de la policía en 2017. El prontuario criminal de este cuerpo represivo es amplio.

Pero el papel de este cuerpo armado, que cobra peaje al tráfico de drogas como quedó demostrado nuevamente con el escándalo del punto de Buche en Baní, no se limita a la eliminación física de personas. También se realizan montajes para criminalizar a los activistas sociales. Tal fue el caso de Juanchi Compres, en cuyo vehículo fue lanzada una bolsa con cocaína, para aniquilarlo moralmente y mandarlo a la cárcel. El hecho fue grabado por las cámaras de un negocio cercano y Compres se libró de una sentencia segura, pero pese a la evidencia de que los gendarmes pusieron la droga, ninguno fue enjuiciado ni castigado.

A esto se agrega que el 12 de febrero fue allanada en Cienfuegos la residencia de Misael Cruz, miembro del Frente de Lucha, Unidad y Progreso (FLUP), por parte de miembros de la DNCD, SWAT y el DICAM. Por suerte este no se encontraba en el lugar y se salvó de ser procesado sobre la base de evidencia fabricada.

Desde el MST condenamos la continuidad de estos métodos policiales, por parte de organismos que cuales perros de presa al serviciode un poder político corrupto, antiobrero y antipopular, siegan la vida de jóvenes luchadores. Es imprescindible la disolución de este cuerpo represivo, la Policía Nacional. Por la seguridad de nuestros barrios debemos velar nosotros mismos con la organización obrera y comunitaria.

Publicado originalmente en La Voz de los Trabajadores #10, febrero 2019.

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