Barcazas de la muerte generan derrame tóxico en Azua

La Voz de los Trabajadores

Foto: Orlando Barría, mayo 2023

A menos de cuatro meses de iniciar operaciones, ya las barcazas de la empresa capitalista turca Karadeniz Holding han generado devastación ambiental y social en la costa sur del país. Las embarcaciones, cuya función es quemar combustible para generar electricidad, emitiendo cuantiosos gases de efecto invernadero que abonan al proceso de calentamiento global, están destruyendo el área de amortiguamiento de varias zonas protegidas y manglares, además de hundir en una mayor miseria y sufrimiento a las comunidades circundantes. El más reciente desastre ha sido un derrame ocurrido el 31 de agosto. Mientras miembros de la comunidad denuncian que se trata de un peligroso combustible, la empresa alega que se trata de aguas negras, un residuo tóxico altamente contaminante. La empresa también afirmó que la contaminación no había llegado a las playas, sin embargo los videos realizados por miembros de la comunidad demuestran que la contaminación sí impactó en las orillas.

La complicidad del gobierno con Karadeniz es total y se refleja en la represión contra las comunidades afectadas, desde el año pasado hasta la actualidad. Efectivos de la Policía Nacional incluso atacaron y amenazaron a dirigentes comunitarios por registrar con sus teléfonos fotos y videos del derrame del 31 de agosto.

Testimonios de personas de la comunidad indican que es al menos el séptimo derrame perpetrado por la empresa capitalista turca aliada al gobierno de Abinader. Imágenes satelitales confirman que ha habido varios incidentes de contaminación entre mayo y agosto, los cuales se suman a la permanente emisión de una humareda venenosa que perjudica la salud de cientos de personas y genera lluvias ácidas que destruyen los sembradíos, según denuncian los campesinos. En junio se denunció que las barcazas habían generado una terrible mortandad en los peces de la zona, aunque el gobierno se apresuró a exculpar a la empresa.

La ambientalista Ángela Guerrero calificó el derrame del 31 de agosto como la «crónica de un desastre anunciado». En efecto, ambientalistas denuncian que la depredación ambiental del gobierno y Karadeniz está afectando el Refugio de Vida Silvestre Manglares de Puerto Viejo, tal y como siempre lo habían advertido. Desde el año pasado, reportes de prensa habían evidenciado que estaba previsto instalar las barcazas a 100 metros de un área protegida, a 300 metros de la playa y a 500 metros de un manglar.

Karadeniz Holding es una empresa turca que ha tejido alianzas con políticos dominicanos cuestionados por corrupción, como el balaguerista Ángel Lockward, quien en abril de este año fue puesto bajo arresto domiciliario por su vinculación con el entramado corrupto conocido como Operación Calamar, que habría estafado al Estado dominicano por más de 19 mil millones de pesos. En octubre de 2022, Lockward en calidad de vocero de Karadeniz Holding admitió que el fallecido ministro Orlando Jorge Mera fue quien designó Los Negros de Azua como el lugar para la operación de las barcazas contaminantes.

Ante las protestas populares contra el proyecto contaminante, en septiembre de 2022 el pueblo fue militarizado y en la arremetida policial tres personas fueron heridas. Autoridades perremeístas intentaron justificar la represión alegando que las protestas eran «políticas«.

En diciembre, numerosas organizaciones ambientales y comunitarias protestaron ante las oficinas del Ministerio del Ambiente, exigiendo revocar los permisos a la empresa turca y no destruir el ambiente y las fuentes de trabajo de varias comunidades de Azua. Un estudio académico publicado por la Fundación Frederich Ebert ratificó que las barcazas generarían graves daños ambientales, económicos y sociales. De nada valió, el gobierno del PRM estaba decidido a aplastar a las comunidades. Sin embargo, los crímenes ambientales y represivos del gobierno y los capitalistas turcos son inocultables y la resistencia popular nuevamente está en auge. Es la hora de la solidaridad.