La Voz de los Trabajadores
El domingo, 18 de enero, una pequeña marcha de extrema derecha que recorrió la avenida George Washington y culminó en el Parque Eugenio María de Hostos de Santo Domingo, expresando su apoyo al Estado genocida de Israel. Participó el embajador sionista, Raslan Abu Rukun, y funcionarios del gobierno perremeísta, como el coordinador del Gabinete de la Familia y enlace del gobierno con las iglesias evangélicas, Milcíades Franjul; y el alcalde de Santo Domingo Este, Dio Astacio. También participaron el pastor ultraderechista Ezequiel Molina y otros partidarios del genocidio israelí en Gaza.
La actividad fue organizada por la autodenominada «Marcha de la vida«, una iniciativa fundamentalista evangélica vinculada a la organización alemana TOS Dienste International, que apoya a Benjamín Netanyahu y Yoav Gallant y rechaza las órdenes de captura de la Corte Penal Internacional en su contra por crímenes contra la humanidad. De acuerdo con dicha organización, que ha realizado decenas de marchas en diferentes ciudades del mundo en apoyo a Israel desde el año 2007, las causas judiciales contra Netanyahu y Gallant son expresiones de «antisemitismo institucionalizado».
El fundador de la Marcha de la Vida, Jobst Bittner, dice ser hijo de un oficial de la Wehrmacht nazi. Como otros miembros de la organización que tienen un pasado vinculado al nazismo, Bittner dice apoyar al Estado genocida de Israel por un sentimiento de culpa. Si bien suelen presentar sus acciones como motivadas por el rechazo al antisemitismo, en realidad se trata de apoyar al Estado genocida de Israel. Políticos sionistas en Israel han agradecido la labor de estos evangélicos alemanes como una expresión de apoyo político. Por ejemplo, el presidente israelí, Isaac Herzog, les agradeció durante una de sus visitas a Israel por su «apoyo moral inquebrantable a nuestro Estado».
Los evangélicos descendientes de nazis que impulsan la «Marcha de la Vida» consideran que el apoyo al pueblo palestino es una forma de «antisemitismo moderno«, equiparando la liberación palestina con los crímenes de sus antepasados fascistas alemanes. En realidad, como han señalado muchos intelectuales y activistas judíos, lo que sí es antisemita es ofuscar la diferencia entre la religión judía y un proyecto colonial racista y fascista, como lo es el sionismo. Existen miles de judíos en el mundo que no apoyan al Estado de Israel, oponiéndose al sionismo por razones políticas, religiosas o filosóficas. Al mismo tiempo, organizaciones fascistas y verdaderamente antisemitas, como los neonazis dominicanos, apoyan al apartheid israelí pese a odiar al judaísmo.
En República Dominicana se ha realizado en ocho ocasiones la marcha pro-sionista «de la vida» con la participación de miembros de la embajada de Israel. Pese a que el régimen dominicano alega que la constitución prohíbe la participación de personas extranjeras en actividades políticas, esta prohibición solo se ha aplicado históricamente a personas haitianas, demostrando así el carácter discriminatorio y racista de esta disposición, cuya legalidad ha sido cuestionada por varios juristas.
El gobierno de Luis Abinader apoya incondicionalmente al régimen sionista, llegando al extremo de dedicarle la Feria del Libro de Santo Domingo en su edición de 2023, y firmar acuerdos bilaterales en 2024, en pleno genocidio. Llamativamente, el ministro de Salud del gobierno perremeísta, Víctor Atallah, es también cónsul honorario en representación de la Autoridad Nacional Palestina ante Santo Domingo. Pese al evidente conflicto de intereses, continúa en ambos cargos.
La verdadera preocupación de los impulsores de la marcha pro-sionista es el avance del apoyo al pueblo palestino a nivel mundial, un fenómeno del que no escapa la República Dominicana, a medida que se conocen cada vez más las atrocidades del Estado genocida de Israel en Gaza y el verdadero rostro del sionismo.