Crisis en el Instituto de Estudios Dominicanos de Nueva York

Enrique Larancuent

Desde hace un tiempo se viene gestando una crisis en el Instituto de Estudios Dominicano (DSI, por sus siglas en inglés), afiliado a la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Es un centro de investigación académica abierto a estudiantes, investigadores y al público en general.

Fundado por el Concejo de Educadores Dominicanos, el Instituto de Estudios Dominicanos en Nueva York surge en agosto del 1992, un mes después del levantamiento anti-policial en Washington Heights a raiz del asesinato de José “Kiko” García a manos de un policia blanco. Para el historiador y catedrático de la Universidad Stanford Pedro A. Regalado, las protestas pusieron al descubierto la pobreza y falta de servicios sociales en la comunidad dominicana. [1]

En una investigación publicada en el 2018 en el Journal of Urban History (Revista de Historia Urbana) el historiador Pedro A. Regalado afirma que la movilización en contra del asesinato  de José “Kiko” García abrió las compuertas a un cambio politico en la comunidad:

“Poco después, los residentes de Washington Heights consiguieron algunos de los cambios que habían exigido antes del levantamiento, incluyendo nuevas escuelas, programas sociales y más influencia política en el gobierno municipal. Sin embargo, el hecho de que el levantamiento estallara a menos de un año después de que los dominicanos obtuvieron su primer representante de origen dominicano, Guillermo Linares, el estallido social puso en relieve el impacto potencial que tendría en la política dominicana durante los años venideros.” [1]

En resumen, el Instituto de Estudios Dominicanos también fue un logro de la lucha popular de la década de los años 90s la cual terminó empujando a intelectuales, educadores y activistas a tomar una posición política. Desafortunadamente,  la catedrática Ramona Hernández y sus aliados políticos de clase media y con aspiraciones de poder, han alejado el Instituto de los objetivos políticos y culturales que le dieron origen al cerrarle las puertas a la comunidad y sirviendo de plataforma para promover el pensamiento conservador y lavarle la imagen a políticos corruptos de la República Dominicana y de los Estados Unidos respectivamente.

Estalla la crisis

En los últimos meses, la grave situación de inestabilidad en el DSI ha afectado el funcionamiento de los archivos y la biblioteca a causa de prácticas anti-democráticas y anti-laborales de la administración.

En el verano del año en curso, la Dra. Ramona Hernández, directora del DSI, optó de forma arbitraria y sin razón alguna por no renovar el contrato al director asociado Pierre Losson quien llevaba a cabo una excelente labor profesional. Sin embargo, el gremio de las y los profesores, el Congreso del Personal Profesional (Professional Staff Congress, PSC, por sus siglas en inglés), intervino rápidamente en defensa del catedrático e investigador Losson quien, a pesar de no haber sido reincorporado a su antiguo puesto de trabajo en el Instituto de Estudios Dominicanos, fue restituido a otra plaza laboral en el sistema universitario. Esta victoria parcial representa un duro golpe a la larga gestión hegemónica de Hernández quien ha fungido como directora del Instituto de Estudios Dominicanos desde el 2002.

Desde que estalló la crisis a raíz de la no renovación del contrato del director asociado, el historiador dominicano Anthony Stevens Acevedo, antiguo colaborador de la sociologa Ramona Hernández en su antiguo rol de director asociado del DSI, ha sido de las pocas personas ligadas al Instituto de Estudios Dominicanos que no han tenido miedo en alzar la voz en rechazo a los actos de arbitrariedad y acoso laboral en el DSI. Stevens Acevedo, junto a la Dra. Hernández, fue uno de los miembros fundadores del Instituto de Estudios Dominicanos y del 2005 al 2019 fungió como director asociado del centro de investigación y difusión de la historia y la cultura del pueblo dominicano y su diáspora en los EE UU.

A través de su cuenta personal de Facebook, el dia 16 de junio Stevens Acevedo sonó la alerta y expresó su apoyo al personal del Instituto de Estudios Dominicanos:

“Desde mi situación de antiguo compañero jubilado, todo mi apoyo a l@s colegas del Archivo y Biblioteca del CUNY DSI.”

Stevens Acevedo también le envió una carta a la Junta Ejecutiva del Instituto de Estudios Dominicanos y hasta la fecha no ha recibido respuesta alguna.

A la no renovación del contrato del director asociado se suma una extensa lista de abusos, falta de profesionalismo y explotación laboral en DSI. Durante la investigación de este artículo pudimos recopilar una lista de las prácticas autoritarias y violaciones laborales de la Dra. Ramona Hernández en el Instituto de Estudios Dominicanos:

-En el Instituto de Estudios Dominicanos reina un ambiente laboral marcado por el miedo y la desconfianza.
-El personal del Instituto de Estudios Dominicano se siente obligado a aceptar todas las instrucciones por temor a represalias (por ejemplo, la no renovación de contrato o la exclusión de proyectos).
-El personal del Instituto recibe llamadas y comunicaciones vía correo electrónico acerca de asuntos laborales a altas horas de la noche.
-La Dra. Hernández exhibe un comportamiento caracterizado por la vigilancia excesiva y de paranoia extrema hacia el personal.
-La Dra.Hernández hace comentarios negativos sobre colegas lo cual busca generar división interna.
-La directora Hernández aísla a quienes expresan opiniones distintas o cuestionan decisiones tomadas por ella.
-La crisis en el Instituto ha dado como resultado la exclusión de ciertos miembros de recibir información clave acerca de proyectos o renovaciones de la infraestructura de la institución académica.
-Desde la administración del Instituto, se llevan a cabo actos de sabotaje al trabajo de otras/os colegas y se micro-gestiona o controla el trabajo ajeno debido a la falta de supervisión efectiva.
-El ambiente hostil que existe en el Instituto de Estudios Dominicanos está afectando la moral, la colaboración y la transparencia de los  equipos de trabajo de investigación.
-Como resultado del acoso laboral, se están manifestando secuelas visibles en la estabilidad emocional y profesional del personal así como en el funcionamiento general del Instituto de Estudios Dominicanos.

Le llegó la hora

Durante dos décadas, Ramona Hernández ha dirigido DSI como si fuera su feudo personal, reproduciendo prácticas autoritarias de la sociedad dominicana. En este caso, la frase popular “ dime con quién andas y te diré quien eres” no puede ser más acertada. Su gran salto a la burocracia política se llevó a cabo durante la alcaldía del multimillonario y derechista Mike Bloomberg en el 2004 cuando Bloomberg la integró a una comisión educativa de la cual fue despedida por divergencias.

Hernández tambien ha mantenido relaciones de colaboración con politiqueros corruptos del patio y la diáspora dominicana como el ex-presidente Leonel Fernández, causante de la crisis fiscal del 2008 en la República Dominicana y arquitecto de la constitucion racista, homófoba y machista del 2010; y ha sido aliada del congresista del Partido Demócrata Adriano Espaillat señalado por activistas en la ciudad de Nueva York como cómplice del genocidio en Gaza por aceptar donaciones de grupos sionistas y su apoyo a las politicas imperialistas de Washington. En vez de servirle a la comunidad dominicana abriéndole las puertas del Instituto de Estudios Dominicanos a escritores, artistas y activistas, Ramona Hernández hace todo lo contrario al abrirle las puertas del DSI a grupos de poder como la familia Vicini, explotadores capitalistas enriquecidos a base del sudor y el trabajo de cañeros de origen haitiano a quienes nunca le pagaron sus pensiones. Hernández también ha recibido al presidente Luis Abinader, pese a protestas en la comunidad, por su discurso racista e anti-haitiano y por negarle el derecho al aborto a las mujeres dominicanas.


En todos estos años, desde los círculos intelectuales dominicanos en Estados Unidos y Nueva York no ha habido una respuesta sólida y contundente en rechazo a las prácticas autoritarias y conservadoras de Ramona Hernández. Con excepción de la poeta Miriam Ventura, muy pocas personas se han enfrentado a la Dra. Hernández por miedo a represalias dada las conexiones políticas que la directora del Instituto de Estudios Dominicano ha cultivado con políticos conservadores de origen dominicano en la Gran Manzana.

En última instancia, esa actitud pasiva de los sectores intelectuales de la diáspora ha contribuido en gran manera al fortalecimiento del poder burocrático de la Dra.Hernández. Tanto el miedo y la apatía han sido factores para sostener el silencio y la complicidad en la República Dominicana y en la diáspora en los EE UU.

Pero la ola de protestas en contra del genocidio en Gaza y en repudio a los ataques anti-immigrantes han abierto un nuevo ciclo político que podría poner fin al reinado de vestigios del pasado, figuras oportunistas y autoritarias como Ramona Hernández quien en las aulas universitarias ha tenido la audacia de autoproclamarse de izquierda y feminista pero nunca ha defendido públicamente los derechos de dominicanos de ascendencia haitiana o inmigrantes haitianos ni tampoco los derechos reproductivos de la mujer dominicana.


¿Por qué nos vemos obligados a criticar a Ramona Hernández? Pues bien, no todo el mundo en la diáspora es igual, como ella ha insistido todos estos años, como si la comunidad dominicana fuera un grupo étnico homogéneo dispuesto a votar por los candidatos Demócratas y conservadores que ella se da la tarea de apoyar. La realidad es otra: acá en los Estados Unidos existen divisiones de clase e intereses de clase al igual que en R.Dominicana, acá existen explotadores dominicanos y explotados dominicanos como lo demuestra el conflicto laboral en el DSI.

Es urgente que desde la diáspora luchemos por espacios culturales y académicos que eleven el nivel crítico de nuestra comunidad y aporten en la lucha en contra del pensamiento conservador dominicano y las fuerzas reaccionarias en el poder aquí y allá.

Desde ya, una nueva generación de estudiantes universitarios, militantes de izquierda, artistas e intelectuales, cansados de la impunidad, el autoritarismo y los abusos y la explotación laboral, ya están en proceso de discusión en cuanto a cómo apoyar la lucha laboral en el Instituto de Estudios Dominicanos y cómo combatir a Ramona Hernández y a la clase política reaccionaria en República Dominicana y en Nueva York que sustenta su poder.


Notas


1.“The Washington Heights Uprising of 1992: Dominican Belonging and Urban Policing in New York City [El levantamiento de Washington Heights de 1992: Pertenencia dominicana y vigilancia policial urbana en la ciudad de Nueva York]”, Pedro A. Regalado, Journal of Urban History, 2019, Vol. 45(5) pgs.961–986.

Un comentario en “Crisis en el Instituto de Estudios Dominicanos de Nueva York

  1. Crisis en el Instituto de Estudios Dominicanos de Nueva York
    Enrique Larancuent👌🏽
    Tremendas verdades!! Lo que se menciona en este artículo se venia escuchando por años! Esperando tomen cartas los directivos y reemplazaren esta pieza obsoleta que a estancado el crecimiento de dicha institución.

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