Unión de Trabajadores Cañeros exige poner fin al trabajo forzoso en Central Romana

Prensa UTC

Más de doscientos integrantes de la Unión de Trabajadores Cañeros (UTC) se concentraron este miércoles 7 de diciembre ante la sede principal del Ministerio del Trabajo, donde entregaron una comunicación para exigir que las autoridades tomen medidas contra el trabajo forzoso en la compañía azucarera estadounidense Central Romana, y en toda la industria azucarera dominicana. La organización sindical cañera valoró que la sanción impuesta por el departamento de Aduanas y Protección de EEUU a Central Romana -empresa de capital estadounidense- ha sido resultado de la movilización y las denuncias hechas por los propios trabajadores cañeros desde hace décadas, así como de decenas de reportajes periodísticos nacionales e internacionales.

A fines del mes de noviembre, EEUU prohibió la importación de azúcar cruda y sus derivados proveniente del Central Romana al constatar cinco indicadores de trabajo forzoso según la definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): abuso de la vulnerabilidad de los trabajadores, aislamiento, retención de salarios, condiciones de trabajo y de vida abusivas, y jornadas laborales excesivas. La UTC considera que las autoridades estadounidenses debieron haber actuado hace muchos años ante los graves abusos perpetrados por Central Romana y que, si el Estado dominicano hubiera tomado correctivos, no se habría llegado a esta situación.

La UTC exige dignificar el trabajo en toda la industria azucarera. En tal sentido, exige al Ministerio del Trabajo que imponga las sanciones que establece la legislación laboral dominicana y los tratados laborales internacionales firmados por el Estado dominicano, ante las violaciones perpetradas por Central Romana. “Es una vergüenza para el país que el gobierno dominicano, en vez de investigar y sancionar esas violaciones laborales, anuncie públicamente que defenderá a la empresa. Esa decisión del gobierno demuestra su complicidad con el trabajo forzoso y la superexplotación de los trabajadores cañeros inmigrantes haitianos y dominicanos” plantearon.

En la comunicación entregada al Ministro de Trabajo, Luis Miguel De Camps, la UTC recuerda que las exportaciones de Central Romana representan dos tercios de las exportaciones de azúcar de República Dominicana a EEUU. “Son más de dos millones de tareas de tierra sembradas en las cinco provincias de la región Este, en las que trabajan más de quince mil trabajadores cañeros, en su mayoría inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana”. Además, detallan algunas de las violaciones por parte de Central Romana a los derechos laborales establecidos en las leyes dominicanas y en los tratados internacionales suscritos por el Estado dominicano:

  • Precarización extrema. La mayoría de los trabajadores cañeros no tienen contrato de trabajo ni relación de dependencia formal pese a que sus labores son centrales e indispensables para la industria azucarera. De manera fraudulenta la empresa evade el pago de prestaciones laborales. Ni siquiera tienen en muchos casos estatus migratorio regularizado pese a haber venido al país en virtud de convenios binacionales y haber tenido estatus migratorio regular en el pasado.
  • Jornadas laborales excesivas, de 14 horas diarias.
  • Violación de la libertad sindical. Se impone a los trabajadores la afiliación forzosa y el descuento de cotizaciones obligatorias a un sindicato patronal que no defiende sus derechos. La UTC, como organización sindical autónoma y combativa, no tiene reconocimiento oficial y sus actividades son entorpecidas por la seguridad privada de la empresa.
  • Pagos miserables. Se paga alrededor de 200 pesos por tonelada de caña cortada.
  • Falta    de acceso a la seguridad social y atención de salud. Pese a haber cotizado por décadas a la seguridad social, la mayoría de los cañeros de avanzada edad carecen de pensiones. Tampoco cuentan con         seguros médicos ni atención médica especializada en los centros de trabajo.
  • Violación del libre tránsito. Hay restricciones a la movilidad en los bateyes, impuestas por la seguridad privada de Central Romana. Ejemplo de ello lo constituye la detención arbitraria del          coordinador de la UTC, Jesús Nuñez, en 2018, por parte de la guardia privada de la empresa.
  • Desalojos forzosos. Los trabajadores de avanzada edad que por razones de salud no pueden continuar trabajando son desalojados de sus viviendas en los bateyes.
  • Pésimas condiciones habitacionales. Viviendas en mal estado, sin servicios públicos como acceso a electricidad, agua e instalaciones sanitarias adecuadas.

Central Romana no debe seguir siendo un Estado dentro del Estado

La Unión de Trabajadores Cañeros denuncia que desde hace más de un siglo que Central Romana viene funcionando como un Estado dentro del Estado, con total impunidad e imponiendo restricciones a los derechos democráticos de los trabajadores. También ha colaborado históricamente con la represión anti sindical, como en el caso del abogado laboral del Sindicato Unido de La Romana y militante revolucionario Guido Gil, asesinado en 1967, presuntamente por encargo de Central Romana y el régimen.

Buena parte de la riqueza creada por los trabajadores cañeros ha ido a parar a los paraísos fiscales. Es así que los herederos de Carlos Morales Troncoso, quien fue durante muchos años vicepresidente de la empresa y también ejerció altos cargos políticos, tienen millones de dólares en bancos de EEUU, según las filtraciones de los Pandora Papers.

En todo el mundo Central Romana es famosa como una empresa superexplotadora, representante de las nuevas formas de semiesclavitud capitalista en pleno siglo XXI. Es hora de que se ponga fin a tanta infamia contra la dignidad y los derechos de miles de trabajadores cañeros y sus familias. Por eso la UTC exige:

-Fin del trabajo forzoso en Central Romana y toda la industria azucarera. Contratos conformes a las leyes laborales y los tratados internacionales para todos los trabajadores.

-Prestaciones laborales para todos los cañeros y jornadas laborales de 8 horas diarias.

-Pensiones ya para todos los trabajadores cañeros que las han solicitado.

-Basta de desalojos forzados en los bateyes de Central Romana.

-No al decreto 668-22 que permite el desalojo y deportación de trabajadores cañeros que viven en bateyes en tierras del Estado y de empresas privadas.

-Basta de deportaciones masivas y violaciones de los derechos humanos.

-Regularización migratoria ya para todos los trabajadores cañeros.

-Viviendas dignas con servicios públicos para todos los trabajadores cañeros.

En su movilización, incluyeron un minuto de silencio por el trabajador cañero Lico Alerté, quien falleció recientemente sin haber recibido una pensión por parte del Estado dominicano.

Declaraciones de Rosa Boyé, coordinadora de la UTC, frente al Ministerio de Trabajo
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