A terminar con la semiesclavitud en el trabajo doméstico

Lucía Matos

Mural: Banksy

El gobierno abrió a fines de marzo una consulta pública sobre un proyecto de resolución del Ministerio del Trabajo que pondría en práctica el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo sobre el trabajo doméstico. El convenio fue adoptado en 2011 y adquirió rango de ley en 2015 en nuestro país. La apertura de una nueva consulta pública fue criticada por las organizaciones de trabajadoras domésticas, pues existe un evidente retraso en la aplicación del convenio 189. De haber una consulta, debería ser únicamente a las trabajadoras. No se puede estar consultando a los patrones sobre si van a respetar o no los derechos humanos.

Hoy en el país, el trabajo doméstico remunerado es realizado mayoritariamente por mujeres, y recibe pagos miserables de entre 10 y 12 mil pesos mensuales en muchos casos. Menos del 5% de las más de 250 mil personas que realizan trabajo doméstico remunerado están registradas en la seguridad social, según el propio Banco Central.

La resolución del ministerio plantea la necesidad de que el trabajo doméstico esté amparado por un contrato escrito, que se contemplen derechos de ley como las vacaciones pagas, un máximo de 44 horas de trabajo semanales y un mínimo de 9 horas de descanso diarias, con no menos de 36 horas consecutivas semanales de descanso, y se contempla el pago de horas extras. Todo esto irritó a derechistas y pequeñoburgueses acostumbrados a relaciones cuasi feudales con el trabajo doméstico remunerado. Sería importante que las organizaciones feministas y antirracistas se pronuncien en defensa de los derechos de las trabajadoras, en su mayoría mujeres negras.

Consideramos que deben incorporarse a las relaciones laborales en el trabajo doméstico remunerado elementos como la licencia por maternidad, prestaciones por terminación de la relación laboral, y debe haber penalidades para patronos que violen el contenido de la resolución, por ejemplo no firmando contrato o realizando un contrato en condiciones peores a las establecidas en la resolución y las leyes. Las trabajadoras domésticas deben ingresar al régimen contributivo de la seguridad social y debe tomarse en cuenta a las trabajadoras inmigrantes, de tal forma que el contrato de trabajo abra el camino a su regularización migratoria. De lo contrario la superexplotación y la precariedad continuarán. También creemos que el salario mínimo del sector debe calcularse en base a la canasta familiar.

Gracias a la lucha de largos años se ha logrado este paso adelante en materia de trabajo doméstico. Hay que continuar la organización y movilización de las trabajadoras para seguir avanzando en hacer respetar los más básicos derechos laborales.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s