Tobías Fernández
En las pasadas elecciones de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), participaron, según la Comisión Nacional Electoral, 174 seccionales. Estaban inscritos 137,773 votantes. En el Boletín No. 3, la CNE informaba los votos obtenidos hasta ese momento: Eduardo Hidalgo (corriente Eugenio María de Hostos), 63,770; Norberto Ortiz (corriente José Francisco Peña Gómez), 21,414; Adhamilka Espinal (corriente Fuerza Magisterial), 7,395; Sixto Gabin (corriente Narciso González), 8,415; Miguel Ángel Fernández (corriente Juan Pablo Duarte), 2, 569. Estos votos, sumados a los de las demás corrientes minoritarias suma un total 106, 990 votos. Si comparamos estos resultados del tercer boletín, con el último boletín de las pasadas elecciones, la diferencia es abismal. Veamos: en el quinto boletín de las elecciones de 2021 a Hidalgo se le contabilizan 35,441 votos (47.46%), mientras que la coalición encabezada por Juan Núñez y Xiomara Guante alcanzó 30,065 votos (40.26 %), Sixto Garbín registró 5,531 votos y Primitiva Medina 2,272 votos.
Un simple ejercicio matemático nos dice que los votos obtenidos por Hidalgo solo este 9 de octubre de 2024, prácticamente duplicaron los suyos y los de Xiomara Guante de las pasadas elecciones de la ADP.
¿Por qué esa diferencia abismal?
Primero hay que decir que en la consciencia del magisterio se ha ido consolidando la idea de que el sindicato no debe estar en manos del patrón. A Esta aspiración legítima del magisterio se sumó el rechazo que produjo en todo el país, y particularmente entre los docentes, el anuncio del Presidente de la República pocos días después de las elecciones de un paquetazo que elevaría por las nubes todos los precios, y el sonido de las trompetas de un ataque contra la educación pública y la propia ADP, con el anuncio de un decreto que crea la comisión especial para fusionar el MINERD con la MESCYT, que busca asaltar el 4% del PIB para la educación. El gobierno anunció también el congelamiento de las cuentas de la ADP, y ya antes el ministro de Educación había enviado al Poder Ejecutivo la propuesta de modificación a la Ley de Educación en la cual se eliminan conquistas históricas del magisterio, incluyendo la disminución del monto de las pensiones.
Frente a un cuadro así, es normal que el magisterio se volcara contra el candidato oficialista y votara masivamente en su contra. Pero estos resultados tienen otros significados a parte de la reducción de la abstención electoral y la cantidad de votos de la oposición.
El aumento de la consciencia sindical y el descontento docente con el patrón en el gobierno lo aprovechó el patrón de la oposición
Desde hace ya varios años, los docentes han logrado impedir que el gobierno de turno dirija el sindicato y junto a esto se exige que salgan los partidos políticos del sindicato. Sin embargo, ese descontento lo ha venido cosechando la corriente magisterial que representa el patrón en la oposición. No ha podido surgir una corriente con total independencia que luche por aglutinar ese deseo del magisterio y colocarse en condiciones de ayudar a los y las docentes a rescatar su sindicato. Por ejemplo, surgió el grupo Centinelas que parecía llenaría ese vacío, pero en vez de aumentar, disminuyó sus votación. Otros como la Corriente Narciso González, que aunque aumentó significativamente su votación, tampoco ha podido avanzar hasta consolidarse como una opción contra los dos patronos.
Para rescatar la ADP es necesario que los docentes que luchan por la unidad, la democracia y transparencia sindical se unifiquen y empiecen a trazar un camino distinto
La ADP está bajo ataque, junto a la educación pública. La corrupción del MINERD con los contratos, los gastos de nómina, el traslado de miles de millones de pesos del 4% a otras instituciones, violando la ley presupuestaria, la represión a los docentes en las escuelas, son el pan de cada día, pero ni el Comité Ejecutivo Nacional ni las corrientes que solo se movilizan para las elecciones asumen su papel de denunciar y luchar contra esa corrupción y ataque a la libertad sindical en las escuelas.
Frente a esta situación, la crítica a la corrupción en el ministerio, a los dirigentes del sindicato, la exigencia de transparencia de los fondos y otras, tienen que asumirse con responsabilidad.
Si eres una o un docente crítico, de los que piensa que esta situación de la educación pública y el magisterio debe cambiar y mejorar; que las decisiones en la ADP deben ser tomadas en asambleas; que los dirigentes deben decir presente en cada escuela en la que un director reprima a un docente; que la ADP debe luchar por la transparencia del presupuesto del MINERD y de los fondos del propio sindicato; que la ADP reunida en asamblea debe discutir y aprobar un plan que pueda comenzar con talleres de educación sindical, sobre la cooperativa; si estás de acuerdo en luchar por una educación de calidad, mejores condiciones de trabajo, construcción y terminación de las escuelas, almuerzo y desayuno decente y talleristas para la jornada extendida, entre otras demandas urgentes, te proponemos empezar desde ya a juntarnos para discutir cómo pasar de la crítica a la acción y cómo prodemos hacer realidad eso que pensamos y criticamos y defendemos.
15 de octubre.