Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores
Foto: Abinader y Netanyahu en Nueva York, 2023
Desde el inicio de la guerra genocida del Estado sionista contra el pueblo palestino, en octubre de 2023, el gobierno derechista y pro-imperialista de Luis Abinader ha apoyado incondicionalmente a los genocidas de EEUU e Israel, llegando al extremo de firmar acuerdos bilaterales con Israel en pleno genocidio. A medida que esta guerra se ha expandido regionalmente con las acciones agresivas de Israel contra El Líbano, Siria, Yemen e Irán, la política exterior del gobierno perremeísta se ha alineado con Israel y EEUU en sus violaciones al derecho internacional. El MIREX ha llegado al extremo de pronunciarse en apoyo a Israel cuando bombardeó el consulado iraní en Siria y recibió una retaliación militar iraní, en abril de 2024, y en apoyo a la agresión de EEUU e Israel contra Irán a partir de febrero de este año. El MIREX intentó justificar la agresión contra Irán en curso, alegando que estaba relacionada con la «proliferación nuclear«, obviando mencionar que el único Estado con armas nucleares en la región es el Estado genocida de Israel.
En vista de este apoyo a las guerras imperialistas y colonialistas por parte de EEUU e Israel desde 2023 hasta la actualidad, resulta cínico e hipócrita que ahora el presidente pretenda lavarse las manos y presentar las consecuencias económicas que está teniendo la agresión contra Irán como si se tratara de un mero «choque externo«, como lo hizo el 22 de marzo, cuando llamó al pueblo dominicano a «asumir ciertos sacrificios» y anunció un aumento de 10 pesos a la gasolina y el gasoil, admitiendo además que habrá aumentos en las tarifas eléctricas, el costo del transporte y de los precios de los alimentos.
La guerra de EEUU e Israel contra Irán tiene un impacto económico negativo para nuestro país. Se trata de una guerra injusta, de agresión imperialista y colonial, para conquistar a un país del Oeste de Asia. Cualquier persona trabajadora puede entender que la responsabilidad del gobierno dominicano es denunciar esa guerra, criticarla en todas las instancias posibles y llamar a su cese inmediato. Pero no tenemos a un gobierno que represente los intereses del pueblo dominicano, tenemos un gobierno arrodillado ante Trump y Netanyahu, carente de la más mínima dignidad. Así como el gobierno es incapaz de tener una política exterior justa y digna, también es incapaz de tener una política económica que salvaguarde los intereses de las mayorías ante la crisis. En vez de reducir o eliminar las exenciones tributarias de más de 300 mil millones de pesos anuales que se otorgan a las grandes empresas de este país, el gobierno inmediatamente descarga el peso de la crisis sobre la clase trabajadora.
Por estas razones, el anuncio presidencial de la convocatoria a un supuesto pacto nacional para enfrentar la crisis es una farsa. Abinader convoca a los mismos sectores empresariales con los cuales está confabulado, para que avalen las medidas que los favorecen y que perjudican al pueblo trabajador, a nombre de un supuesto consenso nacional. Se trata de un consenso antidemocrático de los ricos para descargar el peso de la crisis sobre la mayoría empobrecida.
La guerra de EEUU e Israel contra Irán no solo está generando un aumento del precio del petróleo y de los combustibles, además está generando una escasez mundial de fertilizantes, lo que presagia un aumento del costo de los alimentos y del hambre. Se necesitan verdaderas medidas de emergencia para enfrentar esta crisis.
Llamamos a la más amplia unidad para movilizarnos exigiendo que el gobierno dominicano deje de apoyar la guerra de agresión estadounidense e israelí contra Irán, y que se tomen medidas económicas de emergencia para que el pueblo dominicano no lleve sobre sus hombros el peso de la crisis. Entre estas medidas urgentes deben estar la eliminación del gasto oficial multimillonario en publicidad; la homologación por inflación de la escala del Impuesto Sobre la Renta, congelada ilegalmente desde el año 2017, para que dejen de pagar este impuesto quienes ganen menos de 52 mil pesos mensuales; la eliminación de las exenciones tributarias de las que gozan las grandes empresas, para que los ricos empiecen a pagar impuestos; y el no pago de la deuda externa.