Condenamos el servilismo y la complicidad del gobierno del PRM con los crímenes de Trump contra Venezuela

Movimiento Socialista de Trabajadoras y Trabajadores

Foto: Aviones yanquis en el Aeropuerto International de las Américas que sirve a la ciudad de Santo Domingo

Con el ataque militar a Venezuela el 3 de enero, el gobierno imperialista y ultraderechista de Trump eleva a un nuevo nivel su política imperialista de dominación hemisférica. Luego de atacar a Venezuela, Trump ha amenazado con realizar ataques e invasiones contra Colombia y México, bajo coartadas similares de “guerra contra el narcotráfico”, amenazando también con ocupar y anexionar Groenlandia. El régimen de apartheid encabezado por Luis Abinader se ha subordinado totalmente a esta política estadounidense, llegando al extremo de ceder la soberanía dominicana al entregar aeropuertos y el espacio terrestre y aéreo a los militares estadounidenses para su uso como parte de su campaña militar imperialista, en abierta violación de la propia constitución dominicana.

Repitiendo la humillante experiencia del apoyo de Hipólito Mejía a la invasión estadounidense de Irak en 2003, Abinader presta su apoyo incondicional a la agresión de EEUU contra Venezuela. Los ataques estadounidenses en el Caribe y el océano Pacífico han dejado más de un centenar de muertos y el ataque del 3 de enero sobre varias ciudades venezolanas dejó alrededor de 80 muertos. A fines de 2025, aviones militares cisterna estadounidenses como los que operan desde aeropuertos dominicanos, se vieron involucrados en dos incidentes en los que estuvieron a punto de colisionar con aviones comerciales que partían de Curazao y Aruba.

En su comunicado luego del secuestro de Maduro y Cilia Flores por parte de EEUU, Abinader insinuó que la agresión tenía relación con restablecer la democracia en Venezuela. Su ministro de Industria, Comercio y Mypimes, Ito Bisonó, participó en una manifestación de la comunidad inmigrante venezolana en apoyo a la acción de Trump. En ese caso el gobierno de Abinader no invocó la supuesta prohibición constitucional de las actividades políticas por parte de personas extranjeras, que siempre utiliza para criminalizar a la comunidad inmigrante haitiana, demostrando una vez más su carácter abiertamente racista. Como socialistas, estamos a favor del más amplio derecho a la protesta y por la eliminación de las abusivas discriminaciones del régimen que encabeza Abinader.

El gobierno de Abinader se opuso en la CELAC a la emisión de un comunicado de condena al ataque estadounidense a Venezuela, alineándose con la corriente ultraderechista regional de la que forman parte Argentina, Ecuador, Costa Rica y El Salvador, entre otros gobiernos. Ya en 2025, Abinader había declarado, violando la legalidad dominicana, al Cartel de los Soles como organización terrorista. En realidad, como está plenamente documentado, el Cartel de los Soles no es un cartel de producción y tráfico de drogas encabezado por Maduro, sino una forma genérica que se usa en Venezuela para referirse a la corrupción militar en connivencia con el narcotráfico desde los años 90, antes de la llegada del chavismo al poder. El propio Departamento de Justicia de EEUU, en el juicio contra Maduro en Nueva York, cambió en su acusación contra Maduro la definición del supuesto cartel, ya no refiriéndose a una supuesta organización sino a una “cultura de corrupción”. Esto ilustra la ridícula genuflexión de Abinader.

Las acciones yanquis contra Venezuela, como antes las invasiones de Irak y Panamá, son crímenes imperialistas cuyo objetivo no tiene nada que ver con restaurar derechos democráticos del pueblo venezolano, sino con una ofensiva de avasallamiento contra toda la región, controlando un país ubicado estratégicamente y con amplios recursos naturales, como el petróleo. Esta dominación regional, que ya se expresa en nuestro país en virtud del entreguismo absoluto de Abinader, los yanquis pretenden obtenerla de otros países mediante la coerción, el chantaje o la agresión militar directa.

Nos solidarizamos con la clase trabajadora y la oposición de izquierda venezolana que, sin brindar el menor apoyo al régimen cívico-militar-policial, se han movilizado contra la agresión imperialista. Representan la reserva moral del pueblo venezolano y sus mejores tradiciones, así como la esperanza de un futuro en el que el pueblo venezolano tome las riendas de su propio destino.

Ningún pueblo ha obtenido la libertad ni conquistado sus derechos de la mano de la ocupación militar y la colonización yanqui. La propia experiencia dominicana con las dos invasiones yanquis del siglo XX así lo atestigua. Trump ha dicho abiertamente que su intención es dirigir Venezuela de forma directa. El futuro de Venezuela y el manejo de sus recursos naturales, incluyendo el petróleo, solo debe estar en las manos del pueblo trabajador venezolano. Nuestro aporte a la lucha latinoamericana contra la opresión estadounidense es oponernos al gobierno empresarial de Abinader. Los funcionarios que se reivindican progresistas pero continúan en el gobierno, en ministerios y embajadas, las organizaciones que se reclaman de izquierda pero han persistido en la realización de alianzas electorales con el PRM, quedan ante la historia como cómplices de las atrocidades de este gobierno.

¡Fuera yanquis de Venezuela, del Caribe y de América Latina!

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